jueves, 30 de junio de 2011

JOSÉ DOMINGO GÓMEZ ROJAS - Poemas


De REBELDÍAS LÍRICAS


ORACIÓN

Oh Dolor! tú que engendras las grandes oraciones
serás el rojo origen de heroicas rebeliones.
Dolor! hiere mi pecho, dame tu cruel calvario,
pero haz que mis gemidos y dolorosos llantos
sean las rebeldías y los líricos cantos
que hagan de cada esclavo un revolucionario.


RENEGACIÓN

A Ricardo Jilbert A. que rinde culto a Federico
Nietzsche y comulga con Frank Brangroyn


Yo, hijo de este siglo hipócrita y canalla
reniego de mi siglo y salgo a la batalla
con gritos de amenaza y ayes de rebelión
y son mis cantos rojos, como la dinamita,
y como mis dolores, como mi ansia infinita,
como mi sed eterna de eterna redención.

Quisiera que mis versos con sus alas enhiestas
reflejaran mis iras, mis ansias, mis protestas;
los gritos de amenaza que están por estallar,
quisiera que mi verso revolucionario
fuera el graznar salvaje de un cóndor temerario
que se lanza gigante a la región solar.

Mi verso rudo y fuerte no canta a las mujeres,
ni a los falsos amores, ni a modernos placeres,
ni místicos cantares mis rudos versos son;
mis versos son de lucha, escritos con mi diestra,
atrevido los lanzo a la roja palestra;
sean mis broncos versos gritos de rebelión.

Mis versos rudos, fieros, no han de tener belleza,
pero son el reflejo de mi ser que es franqueza,
de mi amor que es sublime, que es sublime pasión,
quisiera que mis versos fueran raudos corceles
indómitos. Mis versos suenan a cascabeles,
pero también a veces suenan como el cañón.

Pero hay...! sobre mi frente llevo una marcha cruenta
es una mancha roja, es la cínica afrenta
es la herencia del siglo: la civilización!
hipócrita mentira, ignominioso urtraje,
más que civilizado quisiera ser salvaje
para limpiar mi frente de toda execración!...

Sean mis cantos fieros la lírica amenaza,
sean mis cantos rudos la biblia de mi raza
que yo, cantor anónimo, no espero galardón,
y si lanzo mis cantos es porque siento ahora
preludios aurorales.

Mis versos de la aurora
que sean el alerta, de la revolución.

Yo, hijo de este siglo hipócrita y canalla
reniego de mi siglo y salgo a la batalla
con gritos de amenaza y ayes de rebelión,
sean mis cantos rojos como la dinamita,
y como mis dolores, como mi ansia infinita,
como mi sed de eterna redención.


LOS BUHOS

(SIMBOLICA)

Para Jorge Flores

En sus ansias voraces, ansias eternas,
baten sus alas torpes, torpes y frías,
cuando salen los buhos de sus cavernas
en las noches más negras y más sombrías.

Y trazan con sus alas abracadabras,
en los espacios negros, raudas elipsis
y son sus sombras negras como macabras
visiones del horrendo apocalipsis.

Cuando en las altas torres soplan los cierzos
hacen los buhos negros grandes esfuerzos
por pegar sus membranas al gran torreón.

Y cuando por las torres sube el incienso
los contemplo moverse y entonces pienso
que los vampiros tienen su religión...


EL EXPLOTADOR

(Imitando a A. León Gómez)

I

Era un explotador...! y agonizaba
con una angustia atroz, insoportable;
que el peso de las fuerzas que se explotan
oprimen tanto más, cuanto ellas valen.

II

En su lecho de muerte deliraba...
y lleno de dolor el miserable
veía el dolor del obrero,
escuchaba los llantos de las madres,
y veía el tugurio y la miseria
y tantos niños... que morían de hambre...

III

Y creyendo los sabios profesores
que en el pecho de ese hombre hubiera un cáncer,
los rayos de Roentgen acudieron
para el llagado corazón mirarle.

IV

Y es del explotador tanta su infamia
y tanta la negrura de su sangre,
que de los rayos se marchó la lumbre...
y fue imposible corazón hallarle!


LUZBEL

Al amigo y compañero Benjamín Oviedo Martínez
afectuosamente

Estremecido por hondas cavilaciones
con un gesto ceñudo, de su trono Luzbel
contemplaba a los hombres de todas las naciones
y veía que todos eran del reino de él.

Y recordó entonces al mártir del Calvario
al que sufrió el oprobio sublime de la cruz,
al que un día quiso un sueño visionario
quitar a los humildes el yugo del testuz.

Después, recordó alegre los siglos de miseria
y vió las manchas negras de aquella inquisición
que fué trágica y fiera, que fué toda laceria
y que es para la historia horrenda execración.

Y hubo en el ceño adusto de Satanás un gesto
de triunfo, y tembló toda la progenie de Adán,
y en su trono de candente irguióse todo enhiesto
y estremecióse todo el reino de Satán.

Y sintió del placer el espasmo infinito
y olvidó su castigo dolor Lucifer
y al ver los sacerdotes rió el martir bedito
y al ver los cultos falsos se sonrió cual Voltaire.

XII-1912


HABLA LUZBEL

Habla Luzbel y dice:

        "Escuchadme los cielos...!
Soy arcángel caído por mis locos anhelos,
soy rebelde sublime y mi estirpe es divina
y mis labios modulan formidable doctrina,
mis palabras son fuego, mis pupilas enhiestas
tienen brillo salvaje.

        Mis terribles protestas
son cantos que interpretan mis líricos enconos.
Mis gestas formidables hacen temblar los tronos.

Soy águila gigante. La mística paloma
huye de mi grandeza.

        Las parras de Sodoma
fueron el rojo cáliz donde aplaqué mis iras.
Yo soy un gran rebelde.

        El choque de las liras
de hierro anunciarán las grandes rebeliones;
seré entonces caudillo, con todas mis legiones
levantaré los pueblos.

        Al cielo irán mis manos.
El arcángel Ariel derrocará tiranos.
El fuego de mi fragua encenderá furores
y Ariel que es un rebelde derrocará señores.
Yo beberé en el cádiz de las ponzoñas, pleno
con sangre de dragón y con mortal veneno.
¡Es mía la venganza!

        Por amor a los siervos
arrollaré iracundo la parvada de cuervos.
Cuando vibre mi fuerza haré temblar el músculo
y Dios, el Dios potente, columbrará el crepúsculo
de su reinado injusto.

        Los rebeldes poetas
serán mis compañeros.

        Mis candentes saetas
embriagaré de sangre.

        Mi espada ignipotente
devorará la carne.

        El ceño de mi frente
fulminará los réprobos de la Luz y de la Vida.
Yo soy el rey del fuego.

        De mi fragua encendida
brotarán los radiantes y fúlgeos rayos helios.
Yo soy un nuevo Cristo; mis nuevos evangelios
están llenos de Luz.

        Soy revolucionario.
Yo he sufrido mucho; mi sangriento calvario
ha sido doloroso.

        Yo soy divino Harmodio,
por eso, hermanos, quiero impregnaros mi odio,
mi odio al Gran Tirano.

        Atrevido es mi anhelo,
si me seguís, hermanos, vuestras plantas el cielo
hollarán. Elegidme por caudillo, ya es hora
de rebelión. Marchemos! El plaustro de la Aurora
aparece en Oriente"...

El ceño de la frente
de Luzbel ostentó el purpurino encono
y Dios tembló de miedo desde su Augusto trono...

13-II-1913